Cine y series

La llamada del mar

© Disney

VAIANA

RON CLEMENTS Y JOHN MUSKER · EE.UU. 2016

Desde muy niña, Vaiana ha sentido la llamada del mar. Y es normal, porque esta joven aventurera pertenece a una de las culturas que hizo del océano parte de su modo de vida.

El pueblo de Vaiana vive en la Polinesia: el triángulo de mar comprendido entre las islas de Nueva Zelanda, Hawái y la Isla de Pascua, una agrupación de más de 1.000 islas en el sureste del océano Pacífico. Los polinesios viajaban descubriendo islas en sus piraguas dobles. Como por aquel entonces no tenían GPS, se guiaban por las estrellas y aprovechaban las corrientes marinas para moverse de isla en isla.


En la isla de Pascua hay más de 900 moái, esculturas de casi 5 metros con grandes cabezas cuyo significado todavía se desconoce


En su viaje, el compañero de Vaiana es Maui: un semidiós travieso y bromista que cambia de forma. La mitología polinesia está llena de dioses, monstruos y magia, y Maui forma parte de ella. Cuenta la leyenda que, armado con su anzuelo mágico, el Manai-ka-lani, Maui consiguió pescar un trozo de tierra que levantó de las profundidades del océano y creó las islas del Pacífico.


Algunos rituales polinesios han sobrevivido hasta nuestros días, como la haka: una danza de guerra maorí que la selección neozelandesa de rugby baila antes de sus partidos para asustar al rival


Como a muchos otros pueblos antiguos, a los polinesios les encantaba contar historias y leyendas… tanto, que incluso las tatuaban en su cuerpo. Y eso que hacerse un tatuaje tradicional polinesio es muy doloroso: se usa un peine con dientes de hueso, se moja en tinta y se dan golpecitos al peine mientras los dientes se van clavando en la piel.


Maui cazando al Sol con su anzuelo mágico, luchando contra un cangrejo gigante… ¡Los tatuajes dibujados sobre la piel de este semidiós cuentan todas sus proezas!


Pero el dolor no era un obstáculo para estos colonos del mar. ¡Al contrario! Era una cuestión de valentía y de orgullo. Sobre su piel dibujaban quiénes eran, su pasado, su historia y la de sus antepasados. Algo que formaría parte de ellos para siempre. Algo que ni el mar podría borrar.